lunes, 20 de junio de 2022

El activista gay apóstata James Martin blasfema el Sagrado Corazón de Jesús para justificar el "orgullo de practicar" el vicio de la Homosexualidad que Dios aborrece

 

Et aperuit os suum in blasphemias ad Deum

Abriendo su boca para blasfemar dijo:
El 'Orgullo Gay' y el Sagrado Corazón son 'celebraciones complementarias'

 

 

La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios ya su santo nombre. Es en sí mismo un pecado grave (cf. Código de Derecho Canónico, can 1369).
La blasfemia es herética cuando el insulto a Dios involucra una declaración que está en contra de la fe. También es una blasfemia recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas abominables. Asimismo, atribuir un pecado mortal a Dios es Blasfemia. 

Daniel 7:25

LA MALICE DE LA BLASFEMIA.—La blasfemia es un pecado contra la virtud de la religión por la cual rendimos a Dios el honor debido a Él como nuestro primer principio y último fin. Santo Tomás dice que debe considerarse pecado contra la fe en cuanto por ella atribuimos a Dios lo que no le pertenece, o le negamos lo que es suyo (II—II, Q. xiii, art. I ).
 

2 Timoteo 3:5 los cuales tienen una apariencia de religiosidad, pero (carecerán realmente de ella) en realidad están lejos de ella. Apártate de ellos.

En su odio contra Dios, el apóstata James Martin ha blasfemado obstinadamente contra Jesucristo y también contra la Virgen y los santos.

San Pedro Damián: “[El vicio de la sodomía] Lo moviliza a pertenecer a la milicia de los espíritu maligno. Le Obliga a luchar una abominable guerra contra de Dios”.

 

El rosario blasfemo de James Martin le rinde culto a la Pachamama

 

Los sodomitas son Idólatras.
Santo Tomás de Aquino comenta Romanos 1:

(Rom 6,23): El salario del pecado es la muerte. Todos sus dones serán quemados al fuego (Miq 1,7). Y es de notarse que muy razonablemente les asigna el Apóstol a los vicios contra natura, que son gravísimos entre los pecados carnales, la pena de la idolatría (…)

 

James Martin pisotea la Sangre de Cristo y blasfema contra el Espíritu Santo al desafiar la Verdad Revelada, al promover el pecado de la Impenitencia Final, la Obstinación en el Pecado y el pecado de la Presunción.



1 Tesalonicenses 4:7-8

6 porque no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santidad.

7 Así que quien menosprecia estos preceptos, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que es el autor de ellos, y el cual asimismo nos ha dado su santo Espíritu. 

 

San Atanasio, in libro de peccato in Spiritum (Catena Aurea Lucas 12:10)
Aquellos hombres de la antigüedad, el estudioso Orígenes y el admirable Teognosto, dicen que hay blasfemia contra el Espíritu Santo cuando los que fueron considerados dignos de su don por el bautismo vuelven al pecado; por eso ellos no alcanzarán perdón , como dice San Pablo ( Heb 6,6): "Es imposible que aquellos que han sido hechos partícipes del Espíritu Santo sean renovados"

 

San Agustín, De verb. Dom., serm. 1
Si aquí se dijese: "El que profiriese alguna blasfemia contra el Espíritu Santo", deberíamos entender toda blasfemia; pero como se dice, "el que blasfemare contra el Espíritu Santo", se ha de entender no un blasfemo cualquiera sino aquel que nunca puede ser perdonado. Por esto se ha dicho ( Stgo 1,13): "Dios no tienta a nadie", aunque no se habla aquí de toda tentación, sino sólo de cierto tipo. Veamos ahora cuál es esta manera de blasfemar contra el Espíritu Santo. El principal beneficio de los creyentes consiste en recibir en el Espíritu Santo el perdón de los pecados. El corazón impenitente blasfema contra este don gratuito. Así pues, esta impenitencia es blasfemia contra el Espíritu, la cual no se perdona ni en este mundo ni en el otro, porque la penitencia alcanza el perdón en esta vida, el cual vale para la otra.
 
 Muchos seguirán su conducta depravada y desprestigiarán el camino de la verdad. (Cf. 2 Pedro 2:2)
 Bergoglio está reemplazando el clero católico por un clero apóstata que le rinde culto al diablo.

 

El Corazón de Jesús es el remedio de todos nuestros males. Remedio contra el liberalismo, el racionalismo, el orgullo y el desenfreno de la sexualidad

 


 

 

El Ab. Viganò reprende a los cardenales pro-LGBT (promotores de la sodomía) Cupich, Gregory, Tobin: son "indignos de celebrar" la Santa Misa

 

“Un sacerdote es un blasfemo y un estafador si ejerce su Orden indignamente, y así peca mortalmente”.

(Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia)

 

Catecismo Mayor de San Pio X
494.- ¿Se satisface al segundo y tercer mandamientos con una confesión o comunión sacrílegas? - Quien hiciese una confesión y comunión sacrílega no satisfaría al segundo y tercer mandamientos de la Iglesia, porque la intención de la Iglesia es que recibamos estos sacramentos para el fin que fueron instituidos, que es nuestra santificación.

 

 

El Arzobispo Viganò  explicó como el apóstata James Martin promueve una 'religión' mundial gnóstica y luciferina:

 

 
Debemos considerar las razones que han llevado a una personalidad como James Martin, S.J., a gozar de tanta notoriedad y visibilidad en el ámbito eclesial e incluso en las instituciones romanas, recibiendo el nombramiento de Consultor del Dicasterio para las Comunicaciones y siendo recientemente el destinatario de una carta manuscrita de Bergoglio. Su ostentoso compromiso en apoyo del movimiento pan-sexualista ofrece efectivamente un apoyo considerado y acrítico para una serie ilimitada de variaciones y perversiones sexuales. Tal adhesión a priori no es el deplorable exceso de un solo jesuita sino que representa la acción planificada de una vanguardia ideológica que ya se ha mostrado incontrolable y capaz de orientar el mismo “magisterio” de Bergoglio y su corte.
La ideología LGBTQ+ constituye el nuevo paradigma moral de la religión globalista de los indistintos, de clara matriz gnóstica y luciferina. La ausencia de dogmas revelados sobrenaturalmente sirve como premisa de un superdogma poshumano, en el que la fe se pervierte en una aceptación incondicional de todo tipo de herejía y depravación, la esperanza se disuelve en la absurda pretensión de una salvación ya garantizada hic et nunc, y la Caridad se corrompe en una solidaridad horizontal privada de su referencia última en Dios. El activismo del jesuita Martín presagia el ministerio arco iris de la Era de Acuario, la religión del Anticristo y la adoración de ídolos y demonios, comenzando con la inmunda Pachamama.
Por eso, el indecente y escandaloso respaldo bergogliano a las aberrantes provocaciones de James Martin es sólo un paso más en un camino que arrancó con su célebre “¿Quién soy yo para juzgar?”. en perfecta coherencia con la línea de “ruptura” de este “pontificado”. Es un gesto suicida en el que los líderes de la Iglesia se entregan incondicionalmente a la ideología anticrística del globalismo y entregan a todo el rebaño de Cristo como rehén al Enemigo, abdicando de su papel de Pastores y mostrándose como realmente son: mercenarios. y traidores. Asistimos, escandalizados, a la transición de “argumenta, obsecra, increpa, insta oportuna e inoportunamente” – “reprende, exhorta, de reprender, ser oportuno a tiempo y fuera de tiempo” (2 Tim 4,2) – a “loquimini nobis placentia” – ( es decir al comportamiento de gente que en la antigüedad rechazaron la advertencia de los verdaderos profetas y aceptaron gustosamente las mentiras de los falsos profetas) “Háblanos cosas agradables” (Is 30,10).

 

2 Pedro 3:3 
Y, ante todo, debéis saber cómo en los postreros días vendrán con sus burlas escarnecedores (impostores artificiosos), que viven según sus propias concupiscencias. 
 
James Martin apoyado por el apóstata Bergoglio y sus cómplices se burlan de Dios al consumar su pecado pero todos ellos recibirán su castigo eterno, ya que la Palabra de Dios nos dice que Nuestro Señor Jesucristo vendrá por Segunda Vez para Castigar a los incrédulos (ateos), idólatras,  y los que desobedecen la Palabra de Dios:


2 Tesalonicenses 1:8-9 en medio de una llama de fuego, y tome venganza de los que no conocen a Dios  y de los que  no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús.

 San Pablo  nos advirtió "No se dejen engañar" porque ni los que se obstina en el vicio de la homosexualidad, ni los afeminados, ni los idólatras (pachamamistas), ni los blasfemos, ni los adúlteros entrarán en el Reino de Dios.

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