“Nací en política en el Partido Comunista, pero quien piense que esas etiquetas significan hoy lo mismo que en los años sesenta o setenta, vive fuera de época”, afirmó Iván Cepeda Castro, en una entrevista exclusiva con Revista Bocas.
«La guerra ya no ostenta el rostro singular de las antiguas FARC, sino que representa una convergencia de facciones disidentes, grupos guerrilleros, bandas de narcotraficantes y economías ilícitas que ejercen control social, reclutan menores, practican la extorsión y desplazan a las comunidades».
•Prohibición formal de cooperar con partidos comunistas. Excomunión latae sententiaea.
El comunismo en Colombia ha arraigado en las zonas urbanas la inseguridad que ya imperaba en las "zonas rojas" rurales: áreas donde los granjeros han sido despojados de sus tierras y muchos campesinos han abandonado el cultivo de café para dar paso al cultivo de coca. Si uno se aventura en estas "zonas rojas", sabe que corre el riesgo de ser secuestrado. El comunismo ha destruido el sistema de salud, siguiendo los pasos de Venezuela, un país que no logra proveer a los pacientes de los medicamentos necesarios. La inseguridad a pie de calle es tal que personas en motocicleta te asaltarán —a menudo siguiéndote de cerca cerca de los bancos— o, en el peor de los casos, te matarán por una suma tan insignificante como 50.000 pesos. Ni siquiera los centros comerciales ofrecen seguridad; si vas solo, corres el riesgo de ser drogado con *burundanga* y robado. Ni siquiera los taxistas se sienten seguros ya. El comunismo ha traído miseria y caos a Colombia, e Iván Cepeda ha declarado públicamente que busca hacer exactamente lo que ha hecho Petro: destruir a Colombia. Además, el objetivo final de Petro —como él mismo ha declarado— es transformar a Colombia en otra Venezuela chavista.
Es más, todos sabemos que es el narcotráfico el que ha financiado tanto a Petro como a Iván Cepeda; no solo los cárteles de la droga que operan dentro de Colombia, sino también aquellos en Venezuela y México. Y cabe aclarar que a mí ni siquiera me interesa la política. No obstante, no se puede tapar el sol con las manos.
Santo Tomás de Aquino sitúa la virtud del patriotismo dentro de la virtud de la Piedad —pietas—, que ordena nuestros deberes de reverencia y honor hacia nuestros padres y hacia nuestra Patria, conforme al Cuarto Mandamiento. También enseña que la persona humana está en deuda, después de Dios, con sus padres y con su patria; por ello, así como la religión rinde culto a Dios, la virtud de la piedad nos llama a mostrar reverencia, gratitud y servicio hacia quienes nos dieron la vida y hacia nuestra Patria.
En consecuencia, ningún verdadero católico ni ningún verdadero patriota puede votar por Cepeda y Aída, los cuales son enemigos declarados de Dios y de la Patria. Tampoco puede ningún protestante que lleve el nombre de cristiano y obedezca la Palabra de Dios votar por los enemigos del alma cristiana: por una ideología marxista satánica y destructiva que conduce a la perdición eterna.
El 17 de septiembre de 1861 después del decreto relativo a la canonización de los veintitrés mártires franciscanos del Japón, dijo S.S. Pío IX lo siguiente:
El mismo Pío IX dirigió al presidente y socios del Círculo de San Ambrosio de Milán el 6 de marzo de 1873, el siguiente mensaje:




