lunes, 23 de marzo de 2020

En la lucha contra COVID-19 el Cardenal Burke respalda la celebración pública de la Santa Misa y señala como causal a la ideología de género, el aborto y la adoración pagana a la Pachamama


“No podemos aceptar las determinaciones de los gobiernos, que tratan la adoración a Dios como ir al cine”

Ante la pandemia, la pregunta no es «¿Dónde está Dios?» sino «¿Dónde estamos nosotros?» resalta el Cardenal.

El purpurado señala como causas la ideología de género y la adoración pagana a la Pachamama: 
“Los grandes males como la peste son efecto de nuestros pecados actuales” , sostiene en su escrito


“En nuestra cultura totalmente secularizada, hay una tendencia a ver la confesión y la Santa Misa como cualquier otra actividad, por ejemplo, ir al cine o a un partido de fútbol, lo cual no es esencial y, por tanto, puede cancelarse para frenar la propagación de un contagio mortal. No podemos aceptar las determinaciones de los gobiernos seculares, que tratarían la adoración a Dios de la misma manera que ir a un restaurante” . Ha dicho el cardenal en una carta publicada con fecha 21 de marzo.

“Los obispos y sacerdotes debemos explicar públicamente la necesidad de los católicos de rezar y adorar en sus iglesias y capillas, e ir en procesión por las calles pidiendo la bendición de Dios sobre su pueblo que sufre tan intensamente. Necesitamos insistir en que las regulaciones del Estado, también por el bien del Estado, reconozcan la importancia distintiva de los lugares de culto, especialmente en tiempos de crisis nacional e internacional” , agrega el purpurado estadounidense en su misiva.
 “Así como podemos comprar alimentos y medicinas, mientras cuidamos de no propagar el coronavirus en el proceso, también debemos poder orar en nuestras iglesias y capillas, recibir los sacramentos y participar en actos de oración pública”. 
Contra la Ideología de género y el culto pagano a la Pachamama el Cardenal Burke afirma que “una persona de fe no puede considerar la actual calamidad en la que nos encontramos sin considerar también cuán distante está nuestra cultura popular de Dios” . “Solo tenemos que pensar en los ataques contra los no nacidos” , indica el purpurado.



“Solo necesitamos pensar en el ataque generalizado contra la integridad de la sexualidad humana, en nuestra identidad como hombre o mujer, con el pretexto de definir para nosotros mismos, a menudo empleando medios violentos, una identidad sexual distinta de la que Dios nos ha dado. Con una preocupación cada vez mayor, somos testigos del efecto devastador en los individuos y las familias de la llamada ‘teoría del género'” , sostiene.


También “somos testigos, incluso dentro de la Iglesia, de un paganismo que adora la naturaleza y la tierra. Hay quienes dentro de la Iglesia se refieren a la tierra como nuestra madre, como si viniéramos de la tierra, y la tierra fuera nuestra salvación” , indica.

La misma vida de fe se ha secularizado cada vez más, prosigue el cardenal Burke, y de esta forma ha comprometido el Señorío de Cristo, Hijo de Dios encarnado, rey de Cielos y Tierra. Somos testigos de muchos otros males que derivan de la idolatría, de la adoración a nosotros mismos y al mundo, en vez de adorar a Dios, fuente de todo ser”.
 No hay duda de que grandes males como la peste son un efecto del pecado original y de nuestros pecados actuales. Dios, en su justicia, debe reparar el desorden que el pecado introduce en nuestras vidas y en nuestro mundo. De hecho, El cumplió  las demandas de la justicia con Su misericordia superabundante”.

Nota: 22/03/2020    El artículo inicialmente fue publicado en la Pagina VidaNuevaDigital.com por Ruben Cruz. Pero como fue escrito con un lenguaje sarcástico no se transcribió  textualmente sino que se  corrigió por amor a la Verdad como un acto de fidelidad a Cristo para hacer Justicia.

El Cardenal Burke aboga por la celebración de los sacramentos y anima a los fieles a entronizar el Sagrado Corazón de Jesús en sus casas

ReL 
 Circunstancias como las actuales deben servirnos para "volvernos a Dios e implorar Su misericordia", con la seguridad de que "nos escuchará y nos bendecirá con los dones de la misericordia, el perdón y la paz".
El cardenal Burke concluye su reflexión recomendando, cuando sea imposible acudir al templo y ver al sacerdote, un acto de contrición perfecta (un pesar por los pecados "que brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas") como preparación para la comunión espiritual. Y que, "en estos tiempos de crisis, nuestros hogares reflejen la verdad de que Cristo es el huésped de todo hogar cristiano. Volvámonos a Él con la oración, especialmente con el Rosario... Y si las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María todavía no han sido entronizadas en nuestra casa, ahora es el momento de hacerlo".


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