viernes, 20 de marzo de 2020

Ante la epidemia del cólera Don Bosco explicó que la causa era el pecado y le recomendó a los jóvenes mantenerse en estado de Gracia y huir del Pecado Mortal

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Redacción (Jueves, 12-03-2020, Gaudium Press) En tiempos de la pandemia de Coronavirus es fácil caer presa de la angustia y la desesperación, pero poniendo la mirada y la confianza en Dios y en la Santísima Virgen se superará esta prueba. Varios santos, a lo largo de la historia, han sido testimonio de fe y confianza en momentos de dificultad. Uno de ellos fue San Juan Bosco, quien en 1854 – pocos años antes de que fundara la Congregación Salesiana-, vivió junto con sus hijos espirituales – cerca de cien adolescentes del oratorio de Turín- la epidemia del cólera que por entonces afectó fuertemente a la ciudad italiana.

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Cuando la epidemia del cólera en Turín, Don Bosco ofreció sus hijos espirituales a la protección de la Santísima Virgen.


El Padre Ángel Peña, OAR, en el libro “Vivencias de Don Bosco”, citando a Juan Bautista Lemoyne, biógrafo del santo de la juventud, narra que en julio de 1854 se presentaron los primeros casos de cólera en Turín; una epidemia que comenzaba a asomarse y a generar pánico entre los ciudadanos, pero Don Bosco, con una gran confianza en Nuestro Señor y en la Santísima Virgen, calmó los ánimos de los jóvenes diciéndoles: 

“Si cumplís lo que yo os digo, os libraréis del peligro. Ante todo debéis vivir en gracia de Dios, llevar al cuello una medalla de la Santísima Virgen que yo bendeciré y regalaré a cada uno y rezará cada día un padrenuestro, un avemaría y un gloria con la oración de san Luis Gonzaga, añadiendo la jaculatoria: Líbranos, Señor, de todo mal”.
Pasaron los días y la epidemia fue creciendo exponencialmente hasta causar la muerte a un setenta por ciento de los afectados. Muchos de los que contraían la enfermedad eran dejados en el abandono, sin ayuda ni asistencia, incluso por sus propios familiares. Los sepultureros también se vieron obligados a ingresar a las casas para poder sacar a los cadáveres ya corrompidos.

Todo esto sucedía en el vecindario donde se hallaba el oratorio, donde Don Bosco siempre estuvo con sus hijos espirituales, aconsejándoles, con las precauciones pertinentes, pero, sobre todo, llamándolos a mantenerse en estado de gracia ante Dios. En una ocasión les dijo: 

“Os recomiendo que hagáis mañana una buena confesión y comunión para que pueda ofreceros a todos juntos a la Santísima Virgen, rogándole que os proteja y defienda como a hijos suyos queridísimos”. 

El santo les explicó, además, que la causa de este mal era sin duda el pecado y que “si todos vosotros os ponéis en gracia de Dios y no cometéis ningún pecado mortal, os aseguro que ninguno será atacado por el cólera”; pero que si alguno se obstinaba en ser enemigo de Dios u ofenderle de manera grave, no podía garantizar que la enfermedad no llegase a ellos. 
Pero todos los hijos espirituales de San Juan Bosco hicieron caso a su padre y varios, por solicitud del propio fundador de los salesianos, se ofrecieron como voluntarios para socorrer a los enfermos, sin que les pasase nada, ninguno se enfermó de cólera.

Sobre ello resalta el Padre Ángel Peña en su libro: 
“En aquel tiempo, los alumnos del internado, con Don Bosco y su madre, formaban una gran familia de casi cien personas. Estaban instalados en un lugar donde el cólera causó muchos estragos, y que, lo mismo a la derecha que a la izquierda, cada casa tuvo que llorar sus muertos. Después de cuatro meses de pasada la epidemia, de tantos como eran, no faltaba ni uno. El cólera los había cercado, había llegado hasta las puertas del Oratorio, pero como si una mano invisible le hubiera hecho retroceder, obedeció, respetando la vida de todos”. 

San Juan Bosco no dudó en mostrar su gratitud a Dios y la Virgen por proteger la vida de sus jóvenes. Así que el 8 de diciembre de 1854 – en la fecha en que el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción -, dijo estas palabras a sus hijos: 

“Demos gracias, queridos hijos, a Dios, que razones tenemos para ello; porque, como veis, nos ha conservado la vida en medio de los peligros de la muerte. Más para que nuestra acción de gracias sea agradable, unamos a ella una cordial y sincera promesa de consagrar a su servicio el resto de nuestros días, amándolo con todo nuestro corazón, practicando la religión como buenos cristianos, guardando los mandamientos de Dios y de la Iglesia, huyendo del pecado mortal, que es una enfermedad mucho peor que el cólera y la peste”. 

Entre los jóvenes se encontraban Miguel Rua, Juan Cagliero y Luis Anfossi, quienes más adelante serían parte del grupo con los cuales Don Bosco fundaría la Congregación Salesiana. Con información de “Vivencias de Don Bosco”, Padre Ángel Peña, OAR.

Entre los jóvenes  voluntarios estuvieron Miguel Rua, Juan Cagliero y Luis Anfossi, todos adolescentes entre los 14 y los 17 años. Los tres formarán parte, años más tarde, del grupo que –con Don Bosco– fundará la Congregación Salesiana. También se dice que entre los 14 voluntarios de primera línea se encontraba Domingo Sabio de 14 años y  30 niños pequeños, que naturalmente no entrarán en contacto con los enfermos, encomendándoseles labores auxiliares.






«Por término medio, moría un setenta por ciento de los afectados, así que, salvo la peste, ninguna otra enfermedad conocida presentaba tan espantosa mortalidad…» 

“El 27 de julio de 1886, recordaba Don Bosco en una carta que, para estar libres del cólera, era necesario:



  • 1. Llevar siempre al cuello o consigo la medalla de la Virgen. 
  • 2. Invocar frecuentemente a María Auxiliadora: María Auxiliadora, ruega por nosotros. 
  • 3. Recibir con frecuencia los santos sacramentos de la confesión y comunión”.
“También en Francia las medallas de María Auxiliadora, bendecidas por Don Bosco, fueron portadoras de salvación. El inspector de Marsella escribía a Don Bosco en 1884: La ciudad está casi despoblada. Más de cien mil personas huyeron. Muchas calles están completamente desiertas. Mueren cada día por término medio de noventa a cien personas... Pero en nuestra casa, gracias a la protección de María Auxiliadora, no hemos tenido todavía ni un solo caso. Mejor, cuatro veces vimos en algún pobre muchacho todos los síntomas del cólera, pero tuvimos la satisfacción de verlos desaparecer a las pocas horas. Es un milagro de la Virgen. Tenemos en casa todavía más de ciento cincuenta muchachos. Los que marcharon a sus casas disfrutan de magnífica salud y ninguno de ellos ha sido atacado todavía por la terrible peste. Todos llevan al cuello la medalla de María Auxiliadora y hacen lo posible por practicar el remedio que usted ha sugerido. Otra noticia consoladora es que ninguno de nuestros bienhechores y amigos ha caído enfermo hasta ahora”


Oración a San Luis Gonzaga

Patrón de la juventud cristiana, protector de la castidad y de los estudiantes, patrón contra la Peste.
El Papa Benedicto XIII lo nombró protector de estudiantes jóvenes.El Papa Pio XI lo proclamó patrón de la juventud cristiana.

 ¡Oh Luis Santo adornado de angélicas costumbres! Yo, indigno devoto vuestro os encomiendo la castidad de mi alma y de mi cuerpo, para que os dignéis encomendarme al Cordero Inmaculado, Cristo Jesús, y a su purísima Madre, Virgen de vírgenes, guardándome de todo pecado. No permitáis, Angel mío, que manche mi alma con la menor impureza; antes bien, cuando me viereis en la tentación o peligro de pecar, alejad de mi corazón todos los pensamientos y afectos impuros; despertad en mí la memoria de la eternidad y de Jesús Crucificado; imprimid hondamente en mi corazón un profundo sentimiento de temor santo de Dios, y abrasadme en su divino amor, para que así, siendo imitador vuestro en la tierra, merezca gozar de Dios en vuestra compañía en la gloria. Amén. 

Ave María, Padre Nuestro, Gloria
Jaculatoria: Líbranos, Señor, de todo mal.



Oración de Protección de San Luis Gonzaga a la Virgen María:

¡Oh Señora mía, Santa María! :
Hoy y todos los días y en la hora de mi muerte,
me encomiendo a tu bendita fidelidad
y singular custodia,
y pongo en el seno de tu misericordia
mi alma y mi cuerpo.
Te encomiendo toda mi esperanza y mi consuelo, todas mis angustias y miserias, mi vida y el fin de ella: para que por tu santísima intercesión, y por tus méritos, todas mis obras vayan dirigidas y dispuestas conforme a tu voluntad y a la de tu Hijo. Amén. 

 

Maria Auxilium Christianorum ora pro nobis.
Sancte Joannes Bosco, Ora Pro Nobis.  
Sancte Aloysi Gonzaga, Ora pro nobis. 

jueves, 19 de marzo de 2020

San José, protector de la Iglesia líbranos de la impostura bergogliana

«Bendito José, casto esposo de la Virgen María, permanece con nosotros en este día. Tú que protegiste a la Virgen; y amaste al Niño Jesús como a tu propio Hijo, le rescataste del peligro de muerte. Defiende la Iglesia, la casa de Dios, comprada por la sangre de Cristo.
Guardián de la Familia Santa, permanece con nosotros en nuestras pruebas. Que tus oraciones nos obtengan la fuerza para huir del error y luchar contra los poderes de la corrupción de manera que en esta vida crezcamos en santidad y después de la muerte nos regocijemos con la corona de victoria. Amén«. 

Sancte Joseph, Terror Dæmonum, Ora Pro Nobis



sábado, 14 de marzo de 2020

En la lucha contra la pandemia del coronavirus el Presidente Trump declaró el domingo 15 de marzo Día Nacional de Oración






Este país históricamente ha “buscado a Dios por protección y fuerza”, escribió el presidente al animar a los americanos para unirse como país durante la pandemia del COVID-19.

«Es un gran honor declarar el domingo 15 de marzo como Día Nacional de Oración», tuiteó el presidente. «Somos un país que, a lo largo de nuestra historia, ha buscado en Dios protección y fortaleza en momentos como estos».




Horas después de haber declarado el estado de emergencia en el país, el mandatario hizo el anuncio en su cuenta oficial de twitter declarando el próximo domingo como el Día Nacional de la Oración


It is my great honor to declare Sunday, March 15th as a National Day of Prayer. We are a Country that, throughout our history, has looked to God for protection and strength in times like these….

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) March 13, 2020

 «No importa dónde se encuentre, le animo a que recurra a la oración en un acto de fe. ¡Juntos, fácilmente prevaleceremos», escribió también en su publicación el presidente.


It is my great honor to declare Sunday, March 15th as a National Day of Prayer. We are a Country that, throughout our history, has looked to God for protection and strength in times like these….

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) March 13, 2020

Oramemos también  por la conversión de Trump para que deje de promover la homosexualidad.

viernes, 13 de marzo de 2020

Oraciones a San Roque contra el Coronavirus COVID-19

Tomando las debidas precauciones para el caso guiados por la caridad y la virtud de la prudencia encomendémonos al poderoso patrocinio de San Roque, para pedir su protección contra el Coronavirus, imploremos su intercesión para que pronto cese esta epidemia. Para que la gente escuche este llamado de atención paternal divino y los que se han alejado de Dios se arrepientan y vuelvan con corazón contrito y propósito de enmienda y den muestras de arrepentimiento con un cambio de vida. Pidamos su ayuda física y también espiritual para que seamos liberados de todos los pecados mortales, herejías y vicios que son las pestes que corrompen y destruyen el alma. Y así con la ayuda de Dios liberados de los peligros corporales y espirituales podamos vivir una vida santa y tranquila dando Gloria a Dios.

  

1295 - 1327


 Festividad:16 de agosto
•Nacionalidad:francesa
•Patrón:solteros, enfermedades del ganado, perros, epidemias, contraacusaciones falsas, inválidos, dolores en las rodillas,epidemias y plagas, contra la peste, enfermedades de la piel,cirujanos, adoquinadores, pedreros y marmolistas.

Nació en 1295 en Montpelier, Francia, en una familia rica y noble. Después de la muerte de sus padres cuando tenía 20 años donó su fortuna a los pobres, se fue como mendigo peregrino a Roma. Al llegar a Italia durante una epidemia de peste, fue muy diligente en atender a los enfermos en los hospitales públicos de Acquapendente, Cesena, Rimini, Novara y Roma. Se dice que causó muchas curaciones milagrosas con la oración y la señal de la cruz y el toque de su mano. San Roque viajó durante muchos años más en varios lugares para ofrecer su caridad. Cuando finalmente regresó a Montpellier, fue acusado de ser un espía y fue encarcelado hasta su muerte en 1327. Cuando se informaron milagros en su intercesión después de su muerte, se desarrolló un culto popular y se lo invoca contra las epidemias y la peste.
En el año 1414, una plaga devastó la ciudad de Constanza. Un joven monje que había viajado desde Francia en ese momento para sofocar la herejía de John Huss (el Padre Huss negó la verdadera presencia de Jesús en la Sagrada Comunión) y sus seguidores le recordó a los ciudadanos la devoción a San Roque cuya intercesión había salvado a muchas personas de la peste. En consecuencia, el consejo ordenó que se formara una imagen de San Roque de inmediato y se le permitiera una procesión solemne por la ciudad. Con tanta devoción y confianza en Dios, la peste se desvaneció lentamente.

(Fuente: Patron Saints Index) Devocionario Católico
 
 
ORACIÓN I
 
Misericordiosísimo y benignísimo Señor, que con paternal providencia castigáis nuestras culpas, y por la infección del aire nos quitáis la salud y la vida corporal, para que reconociéndonos y humillándonos en vuestro acatamiento, nos deis la vida espiritual de nuestras almas: yo os suplico humildemente por la intercesión de San Roque, que si es para vuestra mayor gloria, y provecho de nuestras almas, me guardéis a mí y a toda esta familia y patria de cualquiera enfermedad y mal contagioso y pestilente, y nos deis entera salud de alma y cuerpo, para que en vuestro santo templo os alabemos y perpetuamente os sirvamos.
Y vos, oh bienaventurado Santo, que para ejemplo de paciencia, y mayor confianza en vuestro patrocinio, quiso Dios que fueseis herido de pestilencia, y que en vuestro cuerpo padecieseis lo que otros padecen, y de vuestros males aprendieseis a compadeceros de los ajenos y socorrieseis a los que están en semejante agonía y aflicción, miradnos con piadosos ojos, y libradnos, si nos conviene, de toda mortandad, por medio de vuestras fervorosas oraciones, alcanzadnos gracia del Señor, para que en nuestro cuerpo sano o enfermo viva nuestra alma sana, y por esta vida temporal, breve y caduca lleguemos a la eterna y gloriosa, y con vos gocemos de ella en los siglos de los siglos. Amén.
 


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ORACIÓN II

Oh glorioso San Roque, que por vuestro ardiente amor a Jesús habéis abandonado riquezas y honores y buscasteis la humillación, enseñadme a ser humilde ante Dios y los hombres. Alcanzadme la gracia de apreciar en su debido valor las riquezas y los honores de la vida para que no sean para mi lazos de eterna perdición.
Os lo pido humildemente, oh glorioso San Roque, para que seamos dignos de seguiros en el camino que lleva a la salvación eterna.
Libradme de toda enfermedad corporal. Alcanzadme el favor que os pido si es para honra vuestra, gloria de Dios y salvación de mi alma. Amén.
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Saint Roch intercédant la Vierge pour la guérison des pesti
 

ORACIÓN III


Glorioso San Roque, rogad por nosotros que, por nuestros pecados, no nos atrevemos a presentarnos delante de Dios. Padrenuestro, avemaría y gloria.
Roque santo, rogad por nosotros a Dios, que es Padre de misericordia, ahora que gozáis de su vista en la gloria celestial. Padrenuestro, avemaría y gloria.
San Roque glorioso, presentad nuestras humildes súplicas, uniéndolas a las de la Inmaculada Virgen María y a las de todos los Santos Franciscanos, para que seamos oídos y podamos dar a todos las gracias en el nombre de Jesús. Padrenuestro, avemaría y gloria.
La cruz santa + selle nuestra frente.
La cruz, santa
+ selle nuestra boca.
La cruz santa
+ selle nuestro corazón.
Por el amor que a la cruz profesó San Roque, con cuya señal libró a los pueblos del mal contagioso, libradnos, Señor.
V. Rogad a Cristo, Roque santo, en todas nuestras flaquezas. R. Para que seamos dignos de sus promesas,
ORACIÓN.- Oh, Dios, que por medio de vuestro Ángel presentasteis al Bienaventurado San Roque una tablilla escrita, prometiéndole que cualquiera que de corazón le invocare quedaría libre de los estragos de la peste, concedednos la gracia de que celebrando su gloriosa memoria, mediante sus méritos y ruegos, seamos libres de todo contagio tanto de cuerpo como de alma. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


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ORACIÓN IV

San Roque, por los ejemplos que nos diste de pobreza, paciencia y caridad con los enfermos, te imploramos tu intercesión para imitarte y conseguir la protección de Cristo, Señor universal; especialmente contra la contaminación de los elementos naturales y de las costumbres. Confiamos que como tantas veces socorriste a nuestros antepasados, también ahora lo hagas con nosotros. Amén.
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ORACIÓN V

Todopoderoso y sempiterno Dios, que por los méritos e intercesión del bienaventurado San Roque, tu Confesor, hiciste en otro tiempo cesar una peste general que desolaba al género humano. Dígnate conceder a nuestros ruegos, que todos los que llenos de confianza en tu misericordia te suplicaren los preserves de semejante azote, sean libres, por la intercesión de tu glorioso Confesor, así de esta enfermedad como de todo lo que pueda turbar su quietud. Por Nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. 



Oración a San Roque



Oh gran San Roque, líbranos,

te suplicamos

de los azotes de Dios;

a través de tu intercesión ,

preservar nuestros cuerpos de las enfermedades contagiosas,

y nuestras almas del contagio del pecado.

Obtén para nosotros aire salubre;

pero, sobre todo, pureza de corazón.

Ayúdanos a hacer un buen uso de la salud,

soportar el sufrimiento con paciencia;

y, según tu ejemplo,

vivir en la práctica de la penitencia y la caridad,

para que algún día podamos disfrutar de la felicidad

que mereciste con tus virtudes.




San Roque, ruega por nosotros (dilo tres veces)

viernes, 6 de marzo de 2020

Este Viernes se confirmó el primer caso de coronavirus en la Ciudad Estado del Vaticano


La plaza del Duomo de Milán amaneció hoy casi vacía Fuente: AFP


Infobae


Este viernes 6 de marzo se registró el primer caso de Coronavirus en la Ciudad del Vaticano, razón por la que se cerraron los centros sanitarios del Estado pontificio para que sean desinfectados. 



No se ha comunicado si ha sido necesarias medidas de cuarentena entre los empleados y ciudadanos de la Ciudad del Vaticano.





Este viernes también se confirmaron dos nuevas muertes en España, por lo que aumentan a cinco los fallecidos por coronavirus en ese país. Son dos personas mayores que vivían en residencias geriátricas. Los infectados son casi 300 en esa nación.

Coronavirus: el Vaticano podría suspender la audiencia general de Bergoglio.

La declaración pareció sugerir que es muy posible que el Vaticano suspenda en los próximos días y semanas tanto el Angelus como la audiencia general, cumpliendo así un decreto anti- coronavirus aprobado ayer por el gobierno de Giuseppe Conte, que prohibió eventos y reuniones en los que no pueda haber al menos un metro de distancia entre la gente y decretó el cierre de escuelas y universidades de toda la península hasta el 15 de marzo. 
Biblioteca del Vaticano anuncia cierre por miedo al coronavirus




San Carlos Borromeo estaba convencido de que la epidemia era un azote enviado por el Cielo en castigo por los pecados del pueblo, y de que para remediarla era preciso recurrir a medios espirituales: la oración y la penitencia



 

miércoles, 26 de febrero de 2020

El Coronavirus ahuyenta a los fanáticos de Bergoglio

es.news Francisco llevó acabo su audiencia general de los miércoles, a pesar de varios cientos de casos de coronavirus en Iglesia y el consiguiente pánico mediático.

Como es habitual, la Plaza San Pedro estaba casi vacía. La foto del artículo está tomada de la transmisión en vivo del Vaticano, segundos antes que apareciera Francisco.

Audiencias casi sin gente no se vieron en los predecesores de Francisco, una prueba [evidente] que el Papa de los periodistas no es el Papa de la gente.

San Pedro Damian rescató a muchos del vicio de la sodomía

El editor de Catholic World Report entrevistó en el 2015   a Matthew Cullinan Hoffman sobre su  traducción de un tratado contra la sodomía, la pederastia y la corrupción clerical escrita hace casi mil años por un gran reformador y doctor de la Iglesia.

El libro fue escrito por el monje benedictino, cardenal y doctor de la Iglesia, San Pedro Damián (nacido en 1007 y fallecido en 1072)



En la entrevista Matthew Cullinan Hoffman dijo: El Libro de Gomorra es una carta escrita al Papa San León IX alrededor del año 1049 en respuesta a una epidemia de sodomía entre los sacerdotes de Italia, que Pedro Damián temía que derrumbaría la ira de Dios sobre la Iglesia. Esta plaga de perversión sexual fue parte de una crisis mayor de laxitud moral en el sacerdocio, que incluyó incontinencia sexual generalizada y matrimonios ilícitos, la compra simoniacal de ordenación clerical y la prevalencia de una mentalidad mundana y carnal entre el clero. Los laicos estaban indignados por tal comportamiento e incluso comenzaban a rebelarse contra la jerarquía de la Iglesia en algunos lugares, como Florencia y Milán.

El Libro de Gomorra es una denuncia elocuente y apasionada del vicio de la sodomía, que describe con desgarrador detalle los devastadores efectos espirituales y psicológicos en quienes lo practican. Damián sostiene que la sodomía es el peor de todos los pecados porque causa el mayor daño al alma, y ​​argumenta de manera muy persuasiva que no se debe permitir que ningún sacerdote habituado a tal comportamiento continúe en el sacerdocio. Sin embargo, el libro no es solo una condena de esta perversidad, sino también un manifestación de dolor por aquellos que han caído en tal inmoralidad, instándolos a "resucitar de entre los muertos" y regresar a Cristo, y prometiéndoles perdón e incluso gloria espiritual si se arrepienten y hacen penitencia. Por lo tanto la obra expresa  profundamente tanto la justicia como la misericordia de Dios.  San Pedro Damián logró el arrepentimiento de muchos  sacerdotes que habían caído en el vicio de la sodomía rescatándolos para Cristo.


 San Pedro Damián llamaba en sus predicas a sus hermanos sacerdotes a vivir en santa Pureza: “Purifiquémonos, pues, de cualquier impureza de cuerpo o espíritu, siguiendo el mandato de Pablo, para entrar al fin en ese templo de la bienaventuranza al que se dirige ahora nuestra intención.
El que dentro de este templo que es la Iglesia quiere ofrecerse a Dios en sacrificio necesita, una vez que haya sido purificado por el bautismo, revestirse luego de las diversas virtudes, como está escrito: Que tus sacerdotes se vistan de justicia; en efecto, quien renace en Cristo como hombre nuevo por el bautismo no debe volver a ponerse la mortaja del hombre viejo, sino la vestidura del hombre nuevo, viviendo con una conducta renovada.

Así es como, limpios de las manchas del antiguo pecado y resplandecientes por el brillo de la nueva conducta, celebramos dignamente el misterio pascual e imitamos realmente el ejemplo de los santos mártires”.


 El Papa Leo IX elogió a Damián por enseñar con el ejemplo y no meras palabras, y concluye su carta con la hermosa esperanza que con la ayuda de Dios, que cuando el monje llegue a su morada celestial, pueda obtener su recompensa y ser coronado: " junto con todos los que fueron arrebatados gracias a el , de las garras del diablo".


 "La afectividad desviada no es más que un aspecto de una personalidad inmadura. La terapia debe apuntar a enseñar al paciente a reconocer y combatir toda una gama de expresiones de ego-centrismo infantil, de temores, complejos de inferioridad, reacciones consolatorias, afectaciones y autocompasiones. En la esfera afectiva crecemos cuanto mayor es la confianza en nosotros mismos como hombres o como mujeres con plenitud y felicidad. Un psiquiatra holandés que militaba en el movimiento de emancipación homosexual cuenta la curación de una lesbiana gracias a un sacerdote dotado de buen sentido psicológico, que le dijo: '¡Si es que tú te has quedado en cuando eras una niña ... ! '. Su proceso de cambio duró un tiempo, pero acabó reconociendo ante el psiquiatra que su problema había desaparecido 'como una pierna amputada, que no vuelve'."
G. J. M. VAN DEN AARDWEG
Es un acreditado psicólogo holandés, catedrático desde hace más de treinta años, casado, padre de siete hijos, que ha dictado cursos en Estados Unidos, Canadá y Brasil. Autor de numerosos libros, ensayos y artículos sobre la homosexualidad.

Con la complicidad de Prevost, el activista homosexual apóstata Gherardo Gambelli malversó fondos de la Iglesia para establecer una sucursal de Sodoma en la Archidiócesis de Florencia.

  Una arquidiócesis italiana bajo el mando del apóstata Gherardo Gambelli: un activista homosexual utiliza fondos de la Iglesia para lanzar ...