jueves, 2 de julio de 2020

Bergoglio introduce una expresión herética marxista en las Letanías de Loreto



Heresiarca Jorge Mario Bergoglio: “Me viene a la mente decir algo que puede ser una insensatez, o quizás una herejía”


La expresión “Solacium migrantium” (Consolación de los inmigrantes [ilegales]) es herética.

Rafał_Ovile : "La expresión “consolación de los inmigrantes” contradice la misión única de la Madre de Dios de proteger a la cristiandad y sus hijos de Dios, ejemplificada en muchas guerras contra el islam y los bárbaros violentos que inundan la civilización latina y la cultura cristiana, especialmente en Europa. Esta agenda multicultural con el fin de destruir Europa y Occidente ahora es implementada dinámicamente por todo tipo de globalistas ayudados por el Vaticano bajo el gobierno de Francisco. Tal agenda se opone al ordo católico: Madre de Dios y Madre Iglesia, así como al orden civil con naciones y razas creadas por Dios Todopoderoso.


El Arzobispo Luigi Negri analiza que las motivaciones de Francisco están “basadas en una forma mundana de pensar” que apoya lo “políticamente correcto”.
Negri no habría introducido la invocación, pero cree que “no es herética”.

Si el arzobispo Luigi Negri desea ser honesto y fiel a la doctrina católica, debe profundizar un poco más, entonces se dará cuenta de que esta "inclusión" es herética, ya que el Obispo al reconocer que es "políticamente correcta"  producto de un forma "mundana de pensar" está reconociendo que la expresión  es liberal y  el liberalismo es herejía y pecado. Esa forma de pensar no es católica sino parte de la ideología marxista masónica. Es parte de la agenda liberal que busca imponer el marxismo cultural.
Esta novedad herética pertenece a la herejía modernista y es parte de la herejía del indiferentismo religioso.


Como Afirmó el Papa San León Magno “El diablo siempre está descubriendo algo nuevo en contra de la verdad 

San Vicente de Lerins advirtió: “Toda novedad en la fe es una señal inequívoca de herejía”.

San Pablo nos advierte que debemos rechazar todas las novedades heréticas. Y que debemos anatematizar a los herejes que predican un falso evangelio. El Magisterio de nuestra Iglesia excomulga automáticamente a los cómplices de los herejes.

Sínodo de Letrán –Condenación a quien no rechaza a los herejes.

San Vicente de Lerins: “cualquiera que fuese el que intentase modificar la fe recibida, este tal sea anatema.



Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, sesión 8, 22 de noviembre de 1439, ex cathedra: “Sexto, ofrecemos a los enviados esa regla compendiosa de la fe compuesta por el bendito Atanasio, que es la siguiente:   “Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre.   “Ahora bien, la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas ni separar las sustancias. Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu santo; pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad. (…) Y en esta Trinidad, nada es antes o después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad en la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha de sentir de la Trinidad.   “Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo (…) hijo de Dios, es Dios y hombre. (…) Ésta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente, no podrá salvarse”  

“Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo”- Jesucristo


 Remigio (Catena Aurea):



También puede referirse esto a la consumación del mundo. Porque entonces muchos se escandalizarán separándose de la fe, viendo la multitud y las riquezas de los malos y los milagros del Anticristo, y perseguirán a sus compañeros, y el Anticristo enviará falsos profetas que engañarán a muchos. Se aumentará la malicia, porque aumentará el número de los malos, y se enfriará la caridad, porque disminuirá el número de los buenos.

miércoles, 1 de julio de 2020

Mons Viganò sobre el Vaticano II: “Los Padres Conciliares fueron víctimas de un tremendo engaño, de una estafa”

Entrevista del Dr. Phil Lawler a monseñor Viganò
Phil Lawler: En primer lugar, ¿qué opinión le merece el Concilio Vaticano II? Es indudable que desde entonces todo ha ido de mal en peor. Ahora bien, si el conjunto del Concilio es problemático, ¿a qué se debe? ¿Cómo se puede conciliar esta postura con lo que creemos sobre la inerrancia del Magisterio? ¿Cómo es posible que todos los Padres Conciliares se llamaran a engaño? Aunque sólo algunas partes del Concilio (Nostra aetate, Dignitatis humanae) son problemáticas, seguimos planteándonos las mismas interrogantes: desde hace años, muchos venimos afirmando que el espíritu del Concilio es erróneo. ¿Lo que dice ahora Vuestra Excelencia es que ese falso espíritu liberal es un reflejo del propio Concilio?
Monseñor Viganó: No creo que sea necesario demostrar que el Concilio supone un problema: el mero hecho de que nos planteemos eso con respecto al Concilio Vaticano II y no con el de Trento ni con el Vaticano I confirma, a mi juicio, una realidad evidente y reconocida por todos. Lo cierto es que los que lo defienden a capa y espada lo hacen prescindiendo de todos los demás concilios ecuménicos, ninguno de los cuales ha sido definido como concilio pastoral. Y fíjese bien: lo llaman el Concilio, por antonomasia, como si hubiera sido el único en toda la historia de la Iglesia, o por lo menos lo consideran un únicum, ya sea por la formulación de su doctrina o por la autoridad de su magisterio. A diferencia de todos los que lo precedieron, este concilio se autocalifica precisamente de pastoral y declara que no desea proponer ninguna nueva doctrina, pero de hecho supone un antes y un después, establece una distinción entre concilio dogmático y concilio pastoral, entre cánones inequívocos y palabrerías, entre anathema sit y guiños al mundo.
En ese sentido, creo que el problema de la infalibilidad del Magisterio -la inerrancia a la que usted alude es propia de las Sagradas Escrituras- ni siquiera se plantea, porque el Legislador –o sea, el Romano Pontífice– en torno al cual se ha convocado el Concilio ha declarado de forma clara y solemne que no desea ejercer la autoridad doctrinal que podría ejercer de haberlo querido. Me gustaría señalar que no hay nada más pastoral que lo que se propone como dogmático, porque el ejercicio del munus docendi en su forma más elevada coincide con el mandato que dio el Señor a San Pedro de apacentar sus ovejas y corderos. Y sin embargo esa oposición entre dogmático y pastoral la han creado ni más ni menos los mismos que en el discurso de apertura del Concilio quisieron dar un sentido más estricto al dogma y otro más suave y conciliador a la pastoral. Encontramos el mismo estilo en las intervenciones de Bergoglio, en las que entiende por pastoralidad una versión suave de las rígidas enseñanzas católicas en materia de fe y costumbres, todo en nombre del discernimiento. Duele reconocer que recurrir a un lenguaje equívoco, o a términos católicos entendidos en un sentido impropio, ha invadido la Iglesia desde Concilio Vaticano II, cuyo circiterismo -es decir, la ambigüedad, el empleo adrede de un lenguaje impreciso- es el ejemplo principal y más emblemático. Ello obedece a que el aggiornamento, término igualmente equívoco e ideológicamente procurado  por el Concilio como un absoluto, tenía como máxima prioridad el diálogo con el mundo.
Hay otro equívoco que debe ser aclarado: si por un lado Juan XXIII y Pablo VI declararon que no querían comprometer el Concilio en la definición de nuevas doctrinas y querían que fuera meramente pastoral, por otro es cierto que exteriormente -hoy en día se diría mediáticamente- la importancia que se concedió a sus actos fue enorme y sirvió para transmitir la idea de una presunta autoridad doctrinal, de una infalibilidad magisterial implícita a pesar de que desde el principio ésta había quedado excluida. Esto se hizo para que sus propuestas más o menos heterodoxas se entendiesen como autorizadas y fueran por tanto acogidas por el clero y los fieles. Esto sería suficiente para desacreditar a los autores de semejante engaño, que siguen poniendo el grito en el cielo cuando se toca Nostra Aetate mientras callan ante quienes niegan la divinidad de Nuestro Señor o la perpetua virginidad de la Santísima Virgen. Recordemos que el católico no adora un concilio, sea el Vaticano II o el Tridentino, sino la Santísima Trinidad, único Dios verdadero; que no venera una declaración conciliar o una exhortación postsinodal, sino la verdad que transmiten esos actos del Magisterio.
Me pregunta cómo fue posible que todos los padres conciliares se llamaran a engaño. Le respondo a partir de mi experiencia personal de aquellos años y las palabras de los hermanos en el episcopado a los que me he enfrentado. Ninguno podía imaginar que dentro del cuerpo de la Iglesia hubiera fuerzas hostiles tan poderosas y organizadas como para conseguir que se rechazaran esquemas preparatorios de perfecta ortodoxia elaborados por cardenales y prelados de indudable fidelidad a la Iglesia para sustituirlos por un revoltijo de errores astutamente disimulados bajo una capa de largos discursos y equívocos introducidos a propósito. Nadie podía imaginar que bajo la cúpula de la Basílica Vaticana se pudieran convocar los estados generales que decretarían la abdicación de la Iglesia Católica para instaurar la Revolución (¡como recordé en un escrito anterior, el cardenal Suenens calificó al Concilio Vaticano II como el 1789 de la Iglesia!). Los Padres Conciliares fueron víctimas de un tremendo engaño, de una estafa astutamente perpetrada recurriendo a los medios más sutiles: se encontraron en minoría en los grupos lingüísticos, fueron excluidos de reuniones convocadas a última hora, obligados a dar su plácet haciéndoseles creer que era la voluntad del Santo Padre. Y lo que los novatores no consiguieron en el Aula Conciliar, lo consiguieron en las comisiones y consejos gracias al activismo de teólogos y peritos acreditados y aclamados por una poderosa maquinaria mediática. Hay una montaña de estudios y documentos que por un lado dan testimonio de esta sistemática mens dolosa y por otro del ingenuo optimismo e ingenuidad por parte de los Padres del Concilio. Poco o nada pudo hacer la intervención del Coetus Internationalis Patrum cuando las violaciones de los progresistas quedaban ratificadas por el Pontífice.
Quienes han afirmado que el espíritu del Concilio supone una interpretación heterodoxa del mismo han llevado a cabo una operación inútil y perjudicial aunque obrasen de buena fe. Es comprensible que un cardenal o un obispo quiera defender el honor de la Iglesia y procure no desacreditarla ante los fieles y el mundo. Así, se ha creído que lo que atribuían los progresistas al Concilio no era sino malentendidos, una interpretación arbitraria. Pero si en aquella época era difícil pensar que la libertad religiosa condenada por Pío XI en Mortalium animos podía ser afirmada por Dignitatis humanae, o que el Romano Pontífice pudiera ver usurpada su propia autoridad por un fantasmagórico colegio episcopal, hoy comprendemos que lo que en el Concilio Vaticano II se disimulaba con astucia en la actualidad se afirma abiertamente en documentos pontificios, incluso en nombre de la aplicación coherente del Concilio.
Por otra parte, cuando se habla habitualmente del espíritu de algo, se entiende ni más ni menos lo que constituye precisamente el alma, la esencia de ello. Podemos, por tanto, afirmar que el espíritu del Concilio es el Concilio mismo, que los errores del postconcilio se contienen in nuce en las actas del Concilio, del mismo modo que se dice con toda razón que el Novus Ordo es la Misa del Concilio, aunque en presencia de los Padres se celebrara la Misa que los progresistas califican significativamente de preconciliar. Es más: si realmente el Concilio Vaticano II no supusiera una ruptura, ¿por qué motivo se habla de Iglesia preconciliar e Iglesia postconciliar, como si se tratase de dos realidades distintas, definidas por la propia esencia del Concilio? Y si realmente el Concilio se ajusta al Magisterio ininterrumpido e infalible de la Iglesia, ¿cómo es el único que plantea gravísimos problemas de interpretación, demostrando con ello su heterogeneidad ontológica con respecto a los otros concilios?
Phil Lawler: En segundo lugar, ¿cuál es la solución? Monseñor Schneider propone que un futuro pontífice deberá repudiar los errores. Vuestra Excelencia considera inadecuada esta propuesta. Entonces, ¿cómo se pueden corregir los errores para mantener la autoridad del Magisterio en la enseñanza?
Monseñor Viganó: A mí me parece que la solución está primero que nada en un acto de humildad que debemos realizar todos, empezando por la Jerarquía y por el Papa: reconocer que el enemigo se ha infiltrado en la Iglesia; la ocupación sistemática de que han sido objeto puestos clave de la Curia Romana, seminarios y ateneos; la conjura de un grupo de rebeldes –entre los cuales se encuentra en primera línea la desviada Compañía de Jesús– que han conseguido dar visos de legitimidad y legalidad a un acto subversivo y revolucionario. También debemos reconocer lo inadecuado de la respuesta de los buenos, la ingenuidad de muchos, la cobardía de otros y los intereses de cuantos han sacado provecho de dicha ventaja.
Tras la triple negación de Cristo en el patio de la casa del Sumo Sacerdote, San Pedro flevit amare, lloró amargamente. Cuenta la tradición que el Príncipe de los Apóstoles tenía dos surcos en las mejillas por las lágrimas que derramó copiosamente a lo largo de su vida arrepentido de aquella traición. A uno de sus sucesores, a un Vicario de Cristo, le tocará ejercer plenamente su autoridad apostólica para  retomar el hilo  la Tradición allá donde fue cortado. No será una derrota, sino un acto de veracidad, humildad y valor. La autoridad e infalibilidad del Sucesor del Príncipe de los Apóstoles quedarán intactas y corroboradas. Éstas no se pusieron en tela de juicio deliberadamente a causa del Concilio Vaticano II, pero lo serán el día en que un pontífice corrija los errores que permitió el Concilio jugando con los equívocos de una autoridad oficialmente negada pero dada subrepticiamente a entender a los fieles por toda la Jerarquía empezando por los propios papas del Concilio.
Me gustaría recordar que a algunos puede parecerles excesivo todo lo arriba dicho, porque pondría en tela de juicio la autoridad de la Iglesia y de los romanos pontífices. Pero ningún escrúpulo ha impedido que se vulnere la bula Quo primum tempore de San Pío V derogando de la noche a la mañana toda la liturgia romana, el venerable tesoro milenario de doctrina y espiritualidad de la Misa Tradicional, el inmenso patrimonio del canto gregoriano y de la música sacra, la belleza de los ritos y de las vestiduras sagradas; así como desfigurando la armonía arquitectónica, incluso de destacadas basílicas, al eliminar balaustradas, altares monumentales y sagrarios. Todo se sacrificó en aras del coram populo de la renovación conciliar, con la agravante de hacerlo sólo porque se trataba de una liturgia admirablemente católica que resultaba irreconciliable con el espíritu del Concilio.
La Iglesia es una institución divina, y en ella todo debe partir de Dios y volver a Él. Lo que está en juego no es el prestigio de una clase dirigente, ni la imagen de una empresa o un partido. De lo que se trata es de la gloria de la majestad de Dios, de no banalizar la Pasión de Nuestro Señor en la Cruz, los dolores y padecimientos de su Santísima Madre, la sangre de los mártires, el testimonio de los santos y la salvación eterna de las almas. Si por orgullo o por una desgraciada obstinación no somos capaces de reconocer el error y el engaño en los que hemos caído, habremos de rendir cuentas a Dios, que es tan misericordioso con su pueblo cuando se arrepiente como implacable en la justicia cuando se imita el non serviam de Lucifer.
+ Carlo Maria Viganò
(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)


Mons. Viganò: el Vaticano II marcó el comienzo de una falsa iglesia paralela


(...) es innegable que desde el Vaticano II en adelante se construyó una iglesia paralela, superpuesta y diametralmente opuesta a la verdadera Iglesia de Cristo. Esta iglesia paralela oscureció progresivamente la institución divina fundada por Nuestro Señor para reemplazarla con una entidad espuria, que corresponde a la religión universal deseada que la Masonería teorizó por primera vez.


El herético Jesuita Jon Sobrino escribió:
 “La renuncia de Benedicto XVI es un hecho importante. Puede mover la vida de la Iglesia en una u otra dirección. Y por lo que tiene de “ruptura sin precedentes” –
Vea cómo Jon Sobrino es parte de la mafia a cargo de fabricar un ídolo humano que usurpa el papado no para preservar el depósito de la fe, sino para reemplazar la doctrina de la Iglesia con los ideales de la masonería que apunta a usurpar a Dios para reemplazarlo:
Jon Sobrino dijo: Ojalá podamos humanizar y desmitificar al papa. La tarea no es nada fácil. – Jon Sobrino afirmó  que los primeros gestos de Bergoglio fueron significativos : arrodillarse ante el pueblo

 Según el herético  Boff, Bergoglio es el Papa de la ruptura:  “Ellos (Juan Pablo II y Benedicto XVI) creían que la Iglesia debía tener continuidad, por lo que el Concilio Vaticano II no podía significar una ruptura con el primero. Pero ahora hay una ruptura, la figura del Papa no es más la clásica, es otra. Francisco no comenzó con la reforma de la curia, comenzó con la reforma del papado.”

Bergoglio el “Papa de la Ruptura” significa que esta secta herética  de usurpadores bergoglianos ha fabricado una falsa iglesia y un falso papa, con la finalidad de subvertir la doctrina católica para reemplazar a la Iglesia por una secta de rebeldes masones, marxistas inmorales que en lugar de buscar la salvación de las almas buscan su perdición, que en lugar de procurar la conversión a la Verdadera Fe busca que la gente se obstine en las falsas religiones y que trabaja en oposición a la obra del Espíritu Santo y en lugar de promover la Santidad está  promoviendo los vicios en rebelión contra las Leyes de Dios.

martes, 30 de junio de 2020

Black Lives Matter ha participado en las reuniones de Bergoglio

Periodico de Wall Street. 22 de diciembre de 2016
WALL STREET JOURNAL, EL “PAPA” FRANCISCO SE CONVIRTIÓ EN EL LÍDER DE LA IZQUIERDA GLOBAL
Francisco sostuvo tres reuniones anuales consecutivas con movimientos sociales. Los líderes identificados con ideas de izquierda estaban presentes. También participaron representantes de grupos opositores de Estados Unidos, como Black Lives Matter.










bergoglio marxista

jueves, 25 de junio de 2020

San Pelayo de Córdoba, el joven que prefirió la muerte antes que ceder a la corrupción moral y ser martirizado antes que apostatar

Vísperas Solemnidad de san Pelayo
- Mártir por rechazar el Islam y la homosexualidad 
Mártir por la fe y la pureza.
Memorial: 26 de junio 


Patronazgo: Protector de la Castidad y jóvenes, personas abandonadas, víctimas de tortura, Castro Urdiales, España


Leemos en el “Martirologio”: “En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, san Pelayo, mártir, que a los trece años, por querer conservar su fe en Cristo y su castidad ante las costumbres deshonestas de Abd al-Rahmán III, califa de los musulmanes, consumó su martirio glorioso al ser despedazado con tenazas (925)”.



Fuente Como Oveja sin Pastor

San Pelayo era sobrino del Obispo de Tuy, llamado Hermigio; ambos estuvieron con el rey Ordoño II de León en la Batalla de Valdejunquera, en 920, aliado con el Rey de Navarra Sancho Garcés. En la batalla, Abderramán les infligió una abrumadora derrota a las huestes cristianas, capturando numerosos prisioneros, los cuales fueron llevados a Córdoba. Entre ellos estaban Hermigio y su sobrino Pelayo,  de apenas 9 años de edad.

               Después de un tiempo de estar en cautiverio, Hermigio, en su calidad de Obispo, negoció que lo liberaran para ir a reunir el monto del rescate que pedía el emir de Córdoba por su libertad; y como rehén quedó su pequeño sobrino. Pero el tío nunca regresó.

               San Pelayo pasó en Córdoba los siguientes cuatro años; el niño se fue convirtiendo en un joven inteligente y despierto que no dejaba de hablar de Jesús ni de promover las bondades del cristianismo. Esto fue lo que llamó la atención de las autoridades.






               Un fatídico 26 de Junio de 925, cuando contaba apenas con trece o catorce años de edad, San Pelayo fue conducido sorpresivamente ante Abderramán III, a quien le llegaron rumores de su devoción. El monarca tuvo la idea de hacerlo renegar del cristianismo, pero las convicciones de San Pelayo eran demasiado firmes. Se dice que Abderramán le solicitó favores sexuales... Abderramán le dijo sin titubeos:  -Niño, te elevaré a los honores de un alto cargo, si quieres negar a Cristo y afirmar que nuestro profeta es auténtico. ¿No ves cuántos reinos tengo? Además te daré una gran cantidad de oro y plata, los mejores vestidos y adornos que precises. Recibirás, si aceptas, el que tú eligieres entre estos jovencitos, a fin de que te sirva a tu gusto, según tus principios. Y encima te ofreceré pandillas para habitar con ellas, caballos para montar, placeres para disfrutar. Por otra parte, sacaré también de la cárcel a cuantos desees, e incluso otorgaré honores inconmensurables a tus padres si tú quieres que estén en este país.

               Pelayo respondió decidido: –Lo que prometes, emir, nada vale, y no negaré a Cristo; soy cristiano, lo he sido y lo seré, pues todo eso tiene fin y pasa a su tiempo; en cambio, Cristo, al que adoro, no puede tener fin, ya que tampoco tiene principio alguno, dado que Él personalmente es el que con el Padre y el Espíritu Santo permanece como único Dios, quien nos hizo de la nada y con su poder omnipotente nos conserva.

               Abderramán III no obstante, más enardecido, pretendió cierto acercamiento físico, tocándole el borde de la túnica, a lo que Pelayo reaccionó airado:–«Retírate, perro, dice Pelayo. ¿Es que piensas que soy como los tuyos, un afeminado?, y al punto desgarró las ropas que llevaba vestidas y se hizo fuerte en la palestra, prefiriendo morir honrosamente por Cristo a vivir de modo vergonzoso con el diablo y mancillarse con los vicios.

               San Pelayo fue sometido entonces a un martirio de desmembramiento por medio de enormes pinzas de hierro al rojo vivo que lo prensaban de varias partes del cuerpo.



               Después de su muerte, el culto de San Pelayo se extendió con rapidez por toda la España cristiana. Reliquias suyas llegaron en 967 a León y en 985 a Oviedo.




Oración:
Señor, Padre nuestro, que prometiste a los limpios de corazón la recompensa de ver tu rostro, concédenos tu gracia y tu fuerza, para que, a ejemplo de san Pelayo, mártir, antepongamos tu amor a las seducciones del mundo y guardemos el corazón limpio de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.

Son innumerables los santos mártires y víctimas de las persecuciones del Islam a la Santa Fe de Cristo entre ellos tenemos por ejemplo a San Argimiro, Santa Columba, San Eulogio, Santa Flora, San Gumersindo, San Pelayo, San Rodrigo, San Perfecto, San Pedro Armengol entre muchos otros valientes mártires católicos que sellaron el testimonio de la fe con su sangre; pidamos a ellos nos protejan de la actual apostasía que promueve la invasión musulmana y  la ideología de género marxista, que se rebela contra la fe católica desafiando las leyes de Dios para promover la corrupción moral y que busca desterrar a Cristo para destruir a las almas.

lunes, 22 de junio de 2020

Hoy celebramos a Santo Tomás Moro, mártir por defender la indisolubilidad del matrimonio

El martirio de Tomás Moro por defender la indisolubilidad del sacramento del Matrimonio es una condena contra la herética Amoris Laetitia del Anti Papa Bergoglio.








"El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral" Santo Tomás Moro

 

Hoy se celebra la fiesta de Santo Tomás Moro, quien entregó su vida en martirio por defender la indisolubilidad del matrimonio y oponerse al adulterio del rey inglés Enrique VIII. Es patrono de los gobernantes y los políticos.
 

(Corazones.org/InfoCatólica) Santo Tomás Moro nació en Londres en 1477. Recibió una excelente educación clásica, graduándose de la Universidad de Oxford en abogacía. Su carrera en leyes lo llevó al parlamento. En 1505 se casó con su querida Jane Colt con quien tuvo un hijo y tres hijas. Jane muere joven y Tomás contrae nuevamente nupcias con una viuda, Alice Middleton.
Fue un hombre de gran sabiduría, reformador, amigo de varios obispos.
En 1516 escribió su famoso libro «Utopía». Atrajo la atención del rey Enrique VIII quién lo nombró a varios importantes puestos y finalmente «Lord Chancellor», canciller, en 1529. En el culmen de su carrera Tomás renunció, en 1532, cuando el rey Enrique persistía en repudiar a su esposa para casarse, para lo cual el rey se disponía a romper la unidad de la Iglesia y formar la iglesia anglicana bajo su autoridad.
Santo Tomás pasó el resto de su vida escribiendo sobre todo en defensa de la Iglesia. En 1534, con su buen amigo el obispo y santo Juan Fisher, rehusó rendir obediencia al rey como cabeza de la iglesia. Estaba dispuesto a obedecer al rey dentro de su campo de autoridad que es lo civil pero no aceptaba su usurpación de la autoridad sobre la Iglesia. Tomás y el obispo Fisher se ayudaron mutuamente a mantenerse fieles a Cristo en un momento en que la gran mayoría cedía ante la presión del rey por miedo a perder sus vidas. Ellos demostraron lo que es ser de verdad discípulos de Cristo y el significado de la verdadera amistad. Ambos pagaron el máximo precio ya que fueron encerrados en La Torre de Londres. Catorce meses mas tarde, nueve días después de la ejecución de San Juan Fisher, Sto. Tomás fue juzgado y condenado como traidor. El dijo a la corte que no podía ir en contra de su conciencia y decía a los jueces que «podamos después en el cielo felizmente todos reunirnos para la salvación eterna»
Ya en el andamio para la ejecución, Santo Tomás le dijo a la gente allí congregada que el moría como «El buen servidor del rey, pero primero Dios» («the King's good servant-but God's first»). Nos recuerda las palabras de Jesús: «Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.» Fue decapitado el 6 de julio de 1535. Su fiesta es el 22 de junio.

Papa León XIII  declaró en Apostólicæ Curæ  que las órdenes anglicanas son invalidas y nulas: pronunciamos y declaramos que las ordenaciones hechas en rito anglicano han sido y son absolutamente inválidas y totalmente nulas. 


El anti Papa Bergoglio se ha descarrilado por completo fuera de la Iglesia Católica, por lo tanto todos los fieles católicos debemos rechazar su anti doctrina y separarnos de él para conservar la fe hasta el final y así poder salvarnos.


“Cuando la razón se rebela contra la verdadera fe de Cristo y se hace adicta a la herejía, huye de Cristo y se convierte en esclava del hereje al que sigue, descarriada por el diablo y perdida en los vericuetos del error.” (Santo Tomás Moro) 

Arzobispo Fulton Sheen: ‘La Falsa iglesia será ecuménica , Mundana y Mundial’






viernes, 19 de junio de 2020

«Jesús, danos Sacerdotes según tu Corazón»

ORACION POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES
De Santa Teresita del Niño Jesús
OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente a: ..............)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
 y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas,
 y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén

miércoles, 3 de junio de 2020

Los mártires de Uganda, quemados vivos y desmembrados, por resistir el acoso de un rey homosexual


“Pueden quemar nuestros cuerpos pero no pueden dañar nuestras almas”.

Mártires por defender su pureza y la fe

En 1934, el Papa Pío XI designó a Carlos Lwanga patrono de la juventud católica africana. Y Pío XII, protector de la Acción Católica africana.
Patrocinio •  Acción Juventud Católica Africana, Juventud Católica, Conversos, víctimas de tortura

Martirologio Romano: Memoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros, todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, de Uganda, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca murieron en la colina Namugongo, degollados o quemados vivos ( 1886).

 San Carlos Lwanga y Compañeros

    americaneedsfatima.org


Carlos Lwanga fue uno de los veintidós mártires ugandeses convertidos del paganismo por la Sociedad de Misioneros de África. Jefe de los pajes reales, Carlos finalmente se convirtió en un líder moral: protegió a los otros pajes de las demandas inmorales del gobernante de Babandan, Mwanga, y los instruyó en la Fe Católica, incluso bautizando a algunas de ellos. Inspiró y alentó a sus compañeros a permanecer castos y ser fieles a Dios incluso a través del encarcelamiento y la persecución.



Cuando Mwanga comenzó a ver a los católicos como una amenaza a su gobierno, los sentenció a muerte. Ordenó sus pajes en una gran sala y ordenó a los católicos que se separaran del resto. Luego preguntó si tenían la intención de permanecer fieles a su fe, incluso cuando se enfrentan a la persecución. "¡Hasta la muerte!" ellos respondieron.

El 3 de junio de 1886, los conversos fueron torturados y quemados vivos. Pronto se extendió la persecución, y cada vez más católicos estaban sacrificando sus vidas en lugar de negar a Cristo. Los veintidós mártires fueron solemnemente beatificados en 1920 y canonizados en 1946.  



El Papa Benedicto XV escribió para la beatificación de Carlos Lwanga, Mattías Murumbay sus compañeros, conocidos con el nombre de los Mártires de Uganda:
"Quién fue el que primero introdujo en África la fe cristiana se disputa aún; pero consta que ya antes de la misma edad apostólica floreció allí la religión, y Tertuliano nos describe de tal manera la vida pura que los cristianos africanos llevaban, que conmueve el ánimo de sus lectores. Y en verdad que aquella región a ninguna parecía ceder en varones ilustres y en abundancia de mártires. Entre éstos agrada conmemorar los mártires scilitanos, que en Cartago, siendo procónsul Publio Vigellio Saturnino, derramaron su sangre por Cristo, de las preguntas escritas para el juicio, que hoy felizmente se conservan, se deduce con qué constancia, con qué generosa sencillez de ánimo respondieron al procónsul y profesaron su fe. Justo es también recordar los Potamios, Perpetuas, Felicidades, Ciprianos y "muchos hermanos mártires" que las Actas enumeran de manera general, aparte de los mártires aticenses, conocidos también con el nombre de "masas cándidas", o porque fueron quemados con cal viva, como narra Aurelio Prudencio en su himno XIII, o por el fulgor de su causa, como parece opinar Agustín. Pero poco después, primero los herejes, después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y volviera a la barbarie."

Con la complicidad de Prevost, el activista homosexual apóstata Gherardo Gambelli malversó fondos de la Iglesia para establecer una sucursal de Sodoma en la Archidiócesis de Florencia.

  Una arquidiócesis italiana bajo el mando del apóstata Gherardo Gambelli: un activista homosexual utiliza fondos de la Iglesia para lanzar ...