miércoles, 3 de junio de 2020

Los mártires de Uganda, quemados vivos y desmembrados, por resistir el acoso de un rey homosexual


“Pueden quemar nuestros cuerpos pero no pueden dañar nuestras almas”.

Mártires por defender su pureza y la fe

En 1934, el Papa Pío XI designó a Carlos Lwanga patrono de la juventud católica africana. Y Pío XII, protector de la Acción Católica africana.
Patrocinio •  Acción Juventud Católica Africana, Juventud Católica, Conversos, víctimas de tortura

Martirologio Romano: Memoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros, todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, de Uganda, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca murieron en la colina Namugongo, degollados o quemados vivos ( 1886).

 San Carlos Lwanga y Compañeros

    americaneedsfatima.org


Carlos Lwanga fue uno de los veintidós mártires ugandeses convertidos del paganismo por la Sociedad de Misioneros de África. Jefe de los pajes reales, Carlos finalmente se convirtió en un líder moral: protegió a los otros pajes de las demandas inmorales del gobernante de Babandan, Mwanga, y los instruyó en la Fe Católica, incluso bautizando a algunas de ellos. Inspiró y alentó a sus compañeros a permanecer castos y ser fieles a Dios incluso a través del encarcelamiento y la persecución.



Cuando Mwanga comenzó a ver a los católicos como una amenaza a su gobierno, los sentenció a muerte. Ordenó sus pajes en una gran sala y ordenó a los católicos que se separaran del resto. Luego preguntó si tenían la intención de permanecer fieles a su fe, incluso cuando se enfrentan a la persecución. "¡Hasta la muerte!" ellos respondieron.

El 3 de junio de 1886, los conversos fueron torturados y quemados vivos. Pronto se extendió la persecución, y cada vez más católicos estaban sacrificando sus vidas en lugar de negar a Cristo. Los veintidós mártires fueron solemnemente beatificados en 1920 y canonizados en 1946.  



El Papa Benedicto XV escribió para la beatificación de Carlos Lwanga, Mattías Murumbay sus compañeros, conocidos con el nombre de los Mártires de Uganda:
"Quién fue el que primero introdujo en África la fe cristiana se disputa aún; pero consta que ya antes de la misma edad apostólica floreció allí la religión, y Tertuliano nos describe de tal manera la vida pura que los cristianos africanos llevaban, que conmueve el ánimo de sus lectores. Y en verdad que aquella región a ninguna parecía ceder en varones ilustres y en abundancia de mártires. Entre éstos agrada conmemorar los mártires scilitanos, que en Cartago, siendo procónsul Publio Vigellio Saturnino, derramaron su sangre por Cristo, de las preguntas escritas para el juicio, que hoy felizmente se conservan, se deduce con qué constancia, con qué generosa sencillez de ánimo respondieron al procónsul y profesaron su fe. Justo es también recordar los Potamios, Perpetuas, Felicidades, Ciprianos y "muchos hermanos mártires" que las Actas enumeran de manera general, aparte de los mártires aticenses, conocidos también con el nombre de "masas cándidas", o porque fueron quemados con cal viva, como narra Aurelio Prudencio en su himno XIII, o por el fulgor de su causa, como parece opinar Agustín. Pero poco después, primero los herejes, después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y volviera a la barbarie."

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